Dedicado a un oso
que a veces es lobo
y
siempre fue un ninja.
Las
montañas siempre fueron su hogar, incluso cuando empezaron a llenarse de
individuos de dos patas que se vestían con las pieles de otros animales en un
vano intento de que no se percibiese su olor corporal. Un olor extraño, olor a desconocido, a peligroso.
Ellos
llenaban el viento con sonidos de gaitas y guerras, pero él siempre pensó que no era más
que el sonido de otros vientos que llegaban al valle. Desde su interior se negaba a creer que pudiese haber algo en aquellas criaturas con semejante belleza.
Finalmente, bajaron
de las montañas, y crearon aldeas, ciudades, castillos. Cambiaron, y también lo hizo el paisaje.
Pero él sonreía.
Los animales de dos patas se habían domesticado a sí mismos. Era
momento de darles caza.
Sabía que era poderoso y astuto. También era orgulloso, y eso fue lo que le llevó a subestimarles.
Subestimó
su inteligencia y la oscuridad de sus corazones y aquello casi puso fin a sus siglos de existencia. La herida que más le dolía era la del orgullo.
Decidió retirarse y olvidarles por completo, dejarles vivos pero allí donde no alcanzase la vista de sus ojos esmeralda. Pero ellos sabían que su hogar eran las montañas, así que le buscaron, a él y a la venganza.
No eran muchos, ni siquiera llegaban a la centena. Con su veneno, el dragón podría haber acabado con todos ellos, pero no lo hizo. Se había cansado de luchar contra
enemigos que no eran dignos de él. Dejando a un lado la belleza de aquellas
tierras, no sabía lo que eran los tesoros, así que nada le ataba a su cueva,
salvo quizá el sentimiento de los años vividos.
Por eso bajó,
acelerando por la ladera de la montaña con sus fuertes patas, hasta lanzarse al lago y hundirse en sus aguas profundas.
Ellos
no volvieron a preocuparse por él, creyéndolo muerto, aunque no pudieron calmar
su sed de sangre. Quizá por eso comenzaron a matarse entre ellos, o quizá lo
hacían antes porque en sus corazones llevaban el impulso de la destrucción. Pero eso no es lo importante. Lo importante es que se equivocaron.
Aquel dragón sin alas no murió, sólo se sumió en un profundo sueño en el fondo del inmenso lago.
Cualquier día despertará, si cree que merece la pena hacerlo.
______________________________________________
- Are you an idiot?
- No sir, I'm a dreamer.
____________________________________________________________________________________
____________________________________________________________________________________
No hay comentarios:
Publicar un comentario