Las locuras de un dragón disparatado y un gato de verde pelaje.

domingo, 1 de noviembre de 2015

DRAGÓN SIN ALAS

Dedicado a un oso 
que a veces es lobo 
y siempre fue un ninja.

Las montañas siempre fueron su hogar, incluso cuando empezaron a llenarse de individuos de dos patas que se vestían con las pieles de otros animales en un vano intento de que no se percibiese su olor corporal. Un olor extraño, olor a desconocido, a peligroso.

Ellos llenaban el viento con sonidos de gaitas y guerras, pero él siempre pensó que no era más que el sonido de otros vientos que llegaban al valle. Desde su interior se negaba a creer que pudiese haber algo en aquellas criaturas con semejante belleza.

Finalmente, bajaron de las montañas, y crearon aldeas, ciudades, castillos. Cambiaron, y también lo hizo el paisaje. 
Pero él sonreía.
Los animales de dos patas se habían domesticado a sí mismos. Era momento de darles caza.

Sabía que era poderoso y astuto. También era orgulloso, y eso fue lo que le llevó a subestimarles. 
Subestimó su inteligencia y la oscuridad de sus corazones y aquello casi puso fin a sus siglos de existencia. La herida que más le dolía era la del orgullo. 
Decidió retirarse y olvidarles por completo, dejarles vivos pero allí donde no alcanzase la vista de sus ojos esmeralda. Pero ellos sabían que su hogar eran las montañas, así que le buscaron, a él y a la venganza. 

No eran muchos, ni siquiera llegaban a la centena. Con su veneno, el dragón podría haber acabado con todos ellos, pero no lo hizo. Se había cansado de luchar contra enemigos que no eran dignos de él. Dejando a un lado la belleza de aquellas tierras, no sabía lo que eran los tesoros, así que nada le ataba a su cueva, salvo quizá el sentimiento de los años vividos. 
Por eso bajó, acelerando por la ladera de la montaña con sus fuertes patas, hasta lanzarse al lago y hundirse en sus aguas profundas. 

Ellos no volvieron a preocuparse por él, creyéndolo muerto, aunque no pudieron calmar su sed de sangre. Quizá por eso comenzaron a matarse entre ellos, o quizá lo hacían antes porque en sus corazones llevaban el impulso de la destrucción. Pero eso no es lo importante. Lo importante es que se equivocaron.


Aquel dragón sin alas no murió, sólo se sumió en un profundo sueño en el fondo del inmenso lago.
Cualquier día despertará, si cree que merece la pena hacerlo.


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- Are you an idiot?
- No sir, I'm a dreamer.
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