Miraba cómo las hojas caían, ya secas, del viejo roble. No sonreía; tampoco estaba triste. Lo miraba porque era lo mejor que podía hacer, porque nadie se lo prohibiría, porque no existía un porqué no hacerlo.
Mientras lo hacía, recordaba y se hacía cada vez más consciente de cuánto le echaba de menos.
Se acercó y acarició la corteza reseca y rugosa. Las lágrimas comenzaron a caer pese a seguir sin sentir tristeza alguna. Solamente lloraba, quizá porque le costaba mucho no mostrarse sensible al tocar lo más parecido a su propia alma.
El roble era y siempre había sido su guía.
Una pena que ella no hubiese sabido ser tan sabia.
Datos sobre el Roble:
ResponderEliminarEn la mitología griega, era el árbol asociado a Zeus, rey de dioses. En la nórdica estaba íntimamente relacionado con la figura de Thor y en la celta aparece como punto de encuentro de druidas,pues de él obtenían el muérdago que crecía en sus ramas.