Hoy, 14 de febrero, es un día especial. También para ella, que se frota las manos mientras comienza a llenar las cestas de sus tiendas online favoritas. Hoy toca aprovechar todos los descuentos que vea.
También ha abierto la enorme caja de bombones que ha comprado a mitad de precio. Hoy hay que atiborrarse a chocolate barato, es una tradición que lleva varios años practicando.
No, no se siente sola ni le parece patético, aunque sabe que un par de compañeros han usado esos términos más de una vez para referirse a ella. Hace tiempo que le dan igual, por suerte.
Nada más darse cuenta de qué día era hoy, ha desconectado el cable del televisor. Sabe que el cáncer es una causa frecuente de muerte, pero no se la llevará al otro barrio en este día. Está harta de las historias de príncipes y princesas, de la cosa enfermiza que la sociedad confunde con amor, de los felices para siempre cuando nada es para siempre, ni tan siquiera uno mismo. Hoy la espera una agradable jornada en compañía de sus libros y sus mantas.
Pero quizá no sabe vivir del todo desconectada, y por eso hoy, pese a haberse propuesto mantenerse aislada, ha vuelto a sentarse ante el ordenador. Por suerte, se ha dado cuenta de su error antes de abrir sus redes sociales y ha abierto en su lugar algo más feliz: su carpeta de pornografía.
Hoy se deleita, como siempre, con las muchachas con más curvas en el cuerpo y más ondas en la melena de su colección. Acaba dejando su favorita a pantalla completa.
No, no se siente sola ni le parece patético, aunque sabe que un par de compañeros han usado esos términos más de una vez para referirse a ella. Hace tiempo que le dan igual, por suerte.
Nada más darse cuenta de qué día era hoy, ha desconectado el cable del televisor. Sabe que el cáncer es una causa frecuente de muerte, pero no se la llevará al otro barrio en este día. Está harta de las historias de príncipes y princesas, de la cosa enfermiza que la sociedad confunde con amor, de los felices para siempre cuando nada es para siempre, ni tan siquiera uno mismo. Hoy la espera una agradable jornada en compañía de sus libros y sus mantas.
Pero quizá no sabe vivir del todo desconectada, y por eso hoy, pese a haberse propuesto mantenerse aislada, ha vuelto a sentarse ante el ordenador. Por suerte, se ha dado cuenta de su error antes de abrir sus redes sociales y ha abierto en su lugar algo más feliz: su carpeta de pornografía.
Hoy se deleita, como siempre, con las muchachas con más curvas en el cuerpo y más ondas en la melena de su colección. Acaba dejando su favorita a pantalla completa.
-Ah, a ti sí que me gustaría hacerte feliz para siempre-susurra con una sonrisa.
Hoy nadie, salvo ella, notará que no le habla a la foto, sino a su reflejo en la pantalla.
Hoy nadie, salvo ella, notará que no le habla a la foto, sino a su reflejo en la pantalla.
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